Sí, preguntémonos por la innovación
Marta Tirado entró hoy la conversación en la blogosfera con un provocativo abrebocas. Como buena académica, filósofa, psicóloga y escritora (tal vez en ese orden) nos lleva por un recorido en sus investigaciones en creatividad, educación y estética para preguntarnos por la relación en entre la creatividad, la innovación educativa y la tecnología.
Su trabajo en sobre las relaciones entre la creatividad y la ética, la formación y la tecnología, la llevaron a relacionar el acto innovadorcon la responsabilidad social --la llama responsabilidad de aportar--, con el juego y con el disfrute. Se había acostumbrado dice, a pensar más en la creatividad en relación con la educación que con la innovación. Nos invita a pensar en la relación entre estas dos si buscamos entender qué es innovación educativa con tecnología.
Yo estoy empezando a pensar que la innovación es tal vez la nueva palabra para algo que en política educativa han llamado de muchas maneras. Se ha hablado de transformación educativa, cambio educativo o escolar, mejoramiento escolar, por una parte, y de escuelas nuevas, escuelas progresistas. Todo esto, creo yo, refleja que muchos estamos de acuerdo, desde muy diversos puntos de vista con que la escuela, como la conocimos cuando fuimos estudiantes, como la vivieron nuestros padres y abuelos, no responde a lo que hemos aprendido sobre cómo aprendemos mejor lo que creemos vale la pena aprender, y aquello para lo que nos estamos educando, el fin de la educación.
La tecnología, por su parte, puede ser el resultado de la innovación, medida en número de patentes producidas por el país al año, por ejemplo, que reflejan acciones y productos innovadores. Pero, no podemos limitarnos a esto al pensar en innovación educativa. Y mucho menos en políticas de innovación educativa. La formación (del propio ser, del sujeto social, del yo -etc.-, como lo llamarían desde diversas disciplinas) está íntimamente ligada con la creatividad y la resonsabilidad. La innovación es un producto de la creatividad, creo que insinúa Marta. Estos actos innovadores, en educación, creo que serían aquellos tendientes a que los procesos y prácticas educativas busquen responder a la manera en que aprendemos mejor (según los avances de la neurología, psicología, la ciencia cognitiva) y a lo que necesitamos aprender (nuestra visión común del fin de la educación).
Ahora, ¿qué tiene que ver la tecnología con todo esto? Puede ser un producto de la educación, pero también puede ser un recurso, una herramienta, un andamio, en el que nos apoyamos para lograr estos actos innovadores, para cambiar la escuela. Pero las tecnologías, estos productos de la innovación, en sí mismas no son lo que nos preocupa como educadores. A mí me preocupa entender lo que pueden posibilitar las tecnologías en los procesos de aprendizaje, lo que traen a ellos al posibilitar formas de interacción con el mundo y formas de mediación de la experiencia, lo que exigen a la escuela al cambiar nuestra forma de vivir en el mundo fuera de ella. Porque la tecnología cambia profundamente nuestra forma de relacionarnos con el mundo, con los otros y con nosotros mismos. ¿Qué le pedimos a un sistema educativo que permita, promueva y fortalezca la innovación (con tecnología se sobre entiende, con nuevas tecnologías a veces se confunde)? Parte de la respuesta está en entender cómo funciona la creatividad, otra parte en la ética, otra en la comprensión de los sistemas culturales que posibilita la tecnología, y otra en el rol de la innovación en la transformación de la escuela y nuestra visión común de educación.
Búsqueda
Twitter@nandito
- nandito: “@blurrigan: Llevo 4 horas tratando de redimir abono del Festival. Qué tristeza ver lo mal organizado que está. ¡Desastre total! @FITBogota”
- nandito: Feliz año nuevo chino. ¡Este es mi año, año del dragón!
- nandito: Great post on Macbooks vs iPads for school 1:1 programs. I mostly agree, especially in consumption vs production. http://t.co/mdWQxPaI



Comments
Despés de leer el comentario de Marta y el suyo, no pude evitar la tentación de escribir algo al respecto, para continuar la conversación. De hecho, qué bueno que pudiéramos mantener viva una conversación a través de nuestros blogs!
Me entusiasmé en exceso y escribí demasiado, pero tengo claro que no es mi culpa. Los directos responsables son Marta y usted por provocarme la "pensadera".
Chau!
Diego
Post new comment