Una de las tareas más grandes y difíciles (y por lo mismo interesantes) de este año es trabajar en la construcción de una línea de acción en innovación educativa con uso de medios y tecnologías de información en la escuela. Creo que la política es monolítica y retrógrada por naturaleza, y es casi un oxímoron hablar de política de innovación, especialmente para la escuela, que es posiblemente la institución más cercana al siglo XVI que sobrevive en el mundo moderno, junto con algunas monarquías, dictaduras y democracias bolivarianas de países en desarrollo.
¿Qué podemos llamar una escuela innovadora, una clase innovadora, un maestro innovador, cuando las pedagogías progresistas siguen siendo las de psicólogos ya muertos como Piaget, Vigotsky, Dewey? Ramboll managemente hizo un estudio de innovaciones educativas en Europa que nos da algunas pistas sobre cómo ver esto. La más importante del planteamiento de Ramboll en este sentido, creo yo, es que la innovación es dependiente del contexto. Aquello que es innovador en una escuela y región, puede no serlo en otra, y aquello que es innovación en la capital, puede no ser siquiera posible en otras regiones y zonas.
¿Cómo promover la innovación sin inyectar gran cantidad de fondos? ¿Cómo hacer una política de innovación educativa? Estos son retos para 2007, las que pueblan mi mente, junto con otra cantidad de trabajo de oficinista que trato de balancear con lo que sí requiere "pienso".